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Alguna parte de Cuentos del viento

En algún desolado páramo de un mundo destruido …

“¿Porqué demora tanto Matías en traer el café…?”, preguntó Auro, sin apartar la mirada de los naipes. “… Será que no encontró el azúcar”, interrumpió entre el silencio, el Padre Gonzalo que estaba en su delante, “calla padre, mejor vota una vieja; quiero ganar esta mesa…”, increpó el Sargento. “¡no voy a tirar nada hasta que Matías traiga café con azúcar!”, respondió el Padre Gonzalo.
“Con esta de seguro te caigo Matías”, se repetía Auro para sus adentros, lo hacía como quién intenta pensar en otra cosa, huyendo de aquello que nadie quiere mencionar pero que todos sospechan. “Ya demoró más de cuarto de hora”, dijo Auro, interrumpiendo nuevamente el silencio entre los viejos amigos. Fue ahí, cuando el viento o quizá una extraña fuerza abrió de golpe la endeble puerta de la cabaña.
A unos pasos del lugar yacían cuatro tasas en el suelo, el lodo que causó el café al mezclarse con la tierra todavía humeaba. Los tres amigos miraron con temor las tasas en el suelo. El Sargento junto al Padre Gonzalo fueron hacia el lugar; la sangre se les heló cuando vieron a la distancia entre el páramo, como Matías iba montado en un burro junto con la Muerte.
“¡Muévete Auro, tráeme mi escopeta¡”, gritó el Sargento; Auro, quien miraba todo desde la cabaña, buscó tras un viejo anaquel y sacó el arma, corrió a entregársela al Sargento quien le gritaba a la Muerte, “¡maldiitaa, no te lleves a mi hermano!”. El Sargento empuñó el arma, disparó intentando herir a la Muerte o a su burro, pero ningún tiro acertó, intentó correr para alcanzarlos pero la Muerte y su hermano, montados en el burro se perdieron entre el horizonte.
…alguien moría
dieggo

Lágrima Envidia

Hace tiempo se me rompió el aparatito de Inspiración; ese que me permitía ser escritor. Ahora mis ideas nacen muertas; un día mis Letras se despegaron del Papel y corrieron por doquier, alcancé a ver como se escabullían una Ese y una Pe se por la hendija de la puerta, mientras el resto del abecedario corría a esconderse bajo la cama o en cualquier lugar oscuro donde Yo no pudiese encontrarlas.
El Sacapuntas amenaza con suicidarse si no tiene cerca a Lápiz y Yo, suspiro frente a la ventana esperando por ella, parece que el caos se apoderó de la habitación. ¡Patético!.. Tal vez, es solo que ella era la musa, mi aparatito de Inspiración y cuando partió lo dejó todo así, alborotado, sin sentido, rodeado de Cacofonías y Lamentos.
La esperé días, la lloré en las noches y por fin ayer la vi. La única ventana de mi cuarto se convirtió en una guillotina de esperanzas pues la vi paseando de brazo con un pintor. Las Letras, el Lápiz, Sacapuntas e incluso Papel, quien tomo forma de avión, se acercaron para ver incrédulos a la ingrata.
Ese momento Lápiz saltó a mi mano, Papel tomó nuevamente su forma rectangular, y las Letras se unieron formando Palabras y estas a su vez Oraciones, Párrafo, Mis Ideas... Inspiración ya me olvidó y una Lágrima Envidia rodó por mi mejilla para caer en Papel, fue ahí que descubrí que había escrito Nada

Dieguito

Quisiera que fuera lunes

Si pudiera elegir un día para amarte, sería el lunes.

Porque me encarnara en viento para besarte

enloquecido por tu cintura y muerto por tu boca

Atrapado en tus ojos, encerrado en tu pecho;

sería viento arremolinado en el silencio

Si pudiera elegir un día para amarte, sería un lunes.

Porque el lunes en verano, el Sur sopla hacia el Panecillo

empujando al viento a esconderse en el olvido.

Enredándome en tu negro cabello y amándote por siempre

enmudeciendo al día cuando te mi miro desde el cielo

¡Dios! Si pudiera tenerte quisiera que fuera el lunes,

porque de a poquito se me escapa la vida.

Frustrado como de escritor miro pasar los días;

enclaustrado en tu inspiración me escapo de ves en cuando

tal cual una cometa, alojada en el cielo para cuidarte como el viento



simplemente dieggo.

Dieggo.

¿Qué quién soy? Me he preguntado eso por mucho tiempo, tal vez por eso me rompí la cabeza ideando una entrada ingeniosa o un juego de palabras para mí presentación. ¿Qué tonto verdad? Pero bueno, ni modo.

Quise empezar contando un chiste o alguna anécdota graciosa; como cuando niño: me comí un sapo confundiéndolo con un aguacate. Pero eso no fue gracioso; es más, fue desagradable y es mentira.

Mí nombre es dieggo, soy un "ningún" o quizá un "ni más ni menos". El hecho es que no me considero trascendental. Creo que todos son importantes para algo, pero yo no; estoy libre de esa presión.

Sí, soy escritor; pero por que la vida me obligó, mi parco talento se asemeja a una semilla que cayó donde no debía. No me mal entiendan, amo escribir, por eso anhelo de manera insana vivir en la nube de la que nunca debí caer.

Pero ya está, “muerto por mil, muerto por diez mil”. Vivo para escribir y mis letras buscan dar voz a quienes no la tienen. Por eso me convertí en periodista; labor que poco conjuga con ser escritor. Aunque ya egresé, no me arrepiento.

Acerca de lo que leo; pues no leo de todo. Alguien me dijo alguna vez “la vida es muy corta para leer basura”, desde ese día, nunca más le di alguno de mis cuentos a esa persona. Sí, lo acepto, escribo basura; pero es mí basura, al puro estilo de Cervantes, "mis hijos feos".

Me gusta escribir, dibujar, bailar, tocar guitarra, leer, pensar, estar solo, hacer el amor y todo eso lo hago mal, excepto lo de hacer el amor. Me gustan los perros, pero no los de raza. Creo que son tácitos y pomposos. Es decir, aburridos.Me gustan los perros callejeros, aquellos que siempre andan en jaurías salvajes. Donde puedes encontrar al perro cojo, al que tiene un oreja mordisqueada, al grandote y al de la cola chistosa. Son simples, tal cual como les tocó vivir, así soy "yop" y no espero agradar a nadie, aunque siempre termino haciéndolo.



Es más, soy mal hablado, borracho y bohemio, no fumo por que ya me jodí un pulmón, no miento, por que soy malo para mentir; creo que soy normal, o bueno casi. Lo que quiero es ser el último decapitado, el rey de los batracios; busco reabrir el Rincón de los Justos, navegar por el Guayas y toparme al Guasinton, robarle la novia a Ivanhoe, hacerme el ciego, creerme un escribidor, volar con el guaraguau, y no dejarme matar a puntapiés por algún loco del perfume.

No, no sé quien soy; pero voy a escribir de algún personaje que si sepa.

-.-.-.-

Tu vida parece una novela; donde quieres hacer el papel de niña buena… Ya estoy cansado que me hagas daño y no pueda detenerte, una mirada tuya vasta para que no pueda reponerme…
(Una salsa de no sé quién)

Las sombras conjugan perfectamente con las luces de color verde y amarillo. El humo de los tabacos deja entrever el vaho del aliento de cuerpos sin rostro que símiles a maniquíes encuentran refugio en alguna pared o esquina del "Rincón de los Batracios". Pronto; el hombre de la música, encandila el lugar con algún himno de bohemia, lujuria, traición o cualquier emoción vulgar. Los inertes cuerpos dejan las fumarolas, sueltan los vasos y buscan al otro sexo para descargar gritos de emociones en movimientos latino-simétricos.

Yo, al igual que todos me desprendo de una esquina, y camino por la pequeña pista esperando encontrar pareja. Y de pronto; delante de mí se encuentra la mujer que la noche me brinda. Una trigueña atrapada entre telas y modismo de sensualidad. Le mostré mí mano y ella no dudó en aceptar, ya dispuestos sin más discursos ni etiquetas, hice gala de `costeño´.

Mis brazos atraparon la insinuante cintura de la morena; su cuerpo indomable pedía a gritos un par de giros y con un moviendo extraño de brazos hice que pierda el sentido. Pero esta vez atrapé su cuello y lo predispuse para que su rostro muestre esos entre dibujados labios. Ella extasiada por la música, parecía entregar el alma en un beso, lastima, solo era parte de un hábil movimiento de baile.

Ya, profundamente erotizado por sus feromonas impregnadas en el aíre, estaba dispuesto a preguntarle por su vida, pero el señor de la música, decidió que ya era tiempo que los cuerpos vuelvan al anonimato. Cortó súbitamente el flujo de vida, de salsa y los cuerpos se volvieron nada, llenando nuevamente el pequeño universo de humo y cerveza y destrozando mí anhelo de tener una vida normal.

¿Qué es NienPintura?


Un grupo literario, casi nuevo, del Ecuador.